Hoy revisando mi correo, me di cuenta que recibì una rèplica sobre un comentario que hice de una entrevista a Sophie Ellis Bextor y de su esposo Richard Jones. Me dì con la sorpresa que era de una persona que tratò en todo momento con sendas grotescas palabras manchar el nombre y honor de mi queridìsima SEB. Sentì una abrumadora rabia, impotencia, fastidio, sobre todo porque uno hace comentarios sanos, dadivosos y elogiosos, cargados de mucha felicidad. Pero mucha gente parece que envidiara la pureza de nuestro sentir. Cada palabra que referìa esta persona era como si me la dijera a mì; calaba y calaba en mi pecho, cual daga filosa. Cuando amas sientes eso. Recobrè la cordura y lo ùnico que se me vino a la mente fue que existe mucha gente que es infeliz, que trata de opacar y quebrar nuestros sentimientos, nuestras creencias, de cambiar nuestro modo de pensar, pero si eres fuerte y tu amor es tan sòlido como una roca nada ni nadie podrà lograrlo.
A esa pobre y vacìa gente no hay que temerle, hay que comprender que la envidia por nuestra felicidad los revuelca de impotencia y los hace botar sapos y culebras por la boca. Hay que hacerles entender que cada quien es dueño de su vida, su mente y sus asuntos. En pocas palabras cada quien debe "meterse en lo suyo"
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